por Norián Muñoz con la colaboración de EatingSchool | publicado en el Diari de Tarragona el 24 de Mayo de 2008
Problemas renales y hasta cardíacos son sólo parte de los riesgos que conllevan los regímenes sin fundamento
Están por todas partes, desde la televisión o internet, hasta en el papel doblado que le pasa una madre a otra a la puerta del colegio. Son las 'dietas milagro', tal como las han bautizado, desde hace pocos años, los especialistas.
Basta con pasearse por un quiosco de Tarragona para darse cuenta de que hay, por lo menos, cinco revistas dedicadas, en exclusiva, al tema de nutrición. Pero las dietas para bajar de peso no son sólo patrimonio de estas publicaciones. Promesas como «Pierde 4-6-10 Kg», «Adelgazar es fácil» o «La dieta 100% zen» inundan las revistas de moda y cotilleos.
Parece anecdótico, pero en una sociedad donde una de cada cuatro personas tiene sobrepeso, resultan una tentación constante. El lado menos glamuroso de estas dietas, que generalmente usan como reclamo a figuras del 'star sistem', está en que pueden representar riesgos importantes para la salud.
Cómo reconocerlas
Es tal la preocupación por las 'dietas milagro' que muchos organismos, como los colegios de farmacéuticos, alertan frecuentemente sobre sus peligros. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria inauguró el verano pasado un observatorio para tratar de detectarlas e informar sobre sus perjuicios.
Según este observatorio, los signos que permiten conocer uno de estos regímenes, que se caracterizan por no tener fundamento científico son: la promesa de pérdida de peso rápida (más de 5 kilogramos por mes), que se pueden hacer sin esfuerzo y que no representan riesgos para la salud.
Victoria González, dietista nutricionista de la consultoría EatingSchool de Reus, explica que estas dietas fallan porque las personas las abandonan pronto a causa de su monotonía: «Ofrecen poca variedad de alimentos y son incompatibles con la vida diaria. Al no ser coincidentes con los hábitos alimentarios y la cultura gastronómica del país, la persona se siente excluida por su entorno social, se cansa y abandona».
Acota González que «durante la dieta la persona no ha aprendido a comer de forma saludable y no ha corregido los hábitos que causaron el sobrepeso inicial. Cuando abandona la dieta hipocalórica y vuelve a los viejos hábitos se produce un aumento de peso en masa grasa. No se recupera el músculo perdido, ya que la pérdida con estas dietas es de tejido muscular».
Explica la nutricionista que un régimen siempre debe ser personalizado y elaborado por un profesional acreditado. No obstante, hay grupos que deben tener especial cuidado antes de someterse a una dieta: los mayores, los niños, los diabéticos, las personas con sobrepeso, hipertensión o colesterol alto y quienes padecen algún déficit nutricional. Hipocalóricas:
Las dietas hipocalóricas desequilibradas suelen sumar alrededor de 1.200 kilocalorías diarias, una cantidad muy insuficiente para el normal funcionamiento del cuerpo. Además, no cubren los requerimientos mínimos de vitaminas y minerales. También causan pérdida de masa muscular, lo que disminuye la energía que consume el metabolismo basal.
La dieta de la Clínica Mayo, la Dieta ‘Toma la mitad’, la Dieta Gourmet y la Dieta Cero. La pérdida de peso se produce por la alta restricción de alimentos, sumada a la monotonía de la dieta. El régimen acaba aburriendo y finalmente fracasa, pudiendo provocar graves consecuencias tales como deficiencias en vitaminas y minerales, efectos psicológicos negativos, trastornos del comportamiento alimentario y efecto rebote o “yo-yo” de recuperación del peso perdido. Además de esto la persona no habrá logrado corregir su mala alimentación.
Disociativas:
Se basan en el fundamento –no comprobado– de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse en determinadas combinaciones. No limita el consumo de alimentos energéticos sino que promete impedir su aprovechamiento con la disociación.Dieta de Hay o Disociada, Régimen de Shelton, Dieta Hollywood, Montignac y la Antidieta.
El supuesto sobre el que se basan no está demostrado científicamente. Generalmente proponen que los hidratos de carbono no se pueden consumir con proteínas, hecho que es imposible porque no hay alimentos que contengan exclusivamente proteínas o hidratos de carbono. Son también dietas que prohíben la ingesta de leche, frutas, féculas y casi todas las verduras. Se trata en todos los casos de alimentos que son imprescindibles diariamente para una buena salud._
Excluyentes:
Se basan en eliminar de la dieta algún grupo de nutrientes. Estas dietas suelen comprender tres modalidades: 1) ricas en hidratos de carbono y sin lípidos ni proteínas, 2) ricas en proteínas y sin hidratos de carbono 3) ricas en grasa. En el caso de las ricas en proteínas, éstas pueden llegar a componer hasta el 90% de la dieta.
1)La Dieta Haas, 2) La Scarsdardale, la de los Astronautas y la Hollywood 3)La Atkins y la Lutz
Al reducir la cantidad de hidratos de carbono, que es la principal fuente de energía del organismo, el cuerpo recurre a quemar grasas para conseguir la energía que necesita y en este proceso se libera acetona, que puede provocar falta de apetito, un aumento del colesterol, halitosis, estreñimiento y un aumento del ácido úrico, además de conllevar riesgo cardiovascular. El exceso de proteínas también puede ocasionar sobrecarga renal. Pueden causar graves alteraciones del metabolismo.
LA DIETA DE LA ALCACHOFA, REVISADA.
Es una de las que promete una bajada de peso más espectacular y tiene innumerables versiones; ésta la encontramos en internet. Su composición la analiza la nutricionista Victoria González.
- Desayuno. A base de frutas (sin abusar del plátano o similares). Un café con leche desnatada.
- Almuerzo.-Recetas con alcachofas a elección. Ej. Arroz con alcachofas.
- Cena.-Recetas ligeras a base de alcachofas a elección que sean ligeras y suaves: alcachofas a la plancha o alcachofas hervidas con limón y aceite.
- Complementos a distribuir: un yoghurt y queso fresco en cantidades pequeñas; un poco de pan integral.
Explica la nutricionista que el primer error es que no se realizan todas las comidas necesarias pues falta la de media mañana y la merienda.
En el desayuno fallan los hidratos de carbono y la cantidad de fruta no está cuantificada. En el almuerzo no hay proteínas ni fruta y en la cena faltan los hidratos de carbono, las proteínas y la fruta.
Los lácteos tampoco están suficientemente presentes y el pan integral, aunque es muy correcto no se cuantifica.
En resumen, una ‘dieta milagro’, hipocalórica y restrictiva que no contiene los nutrientes necesarios.